Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Imagine: Identity

 

Alberto González Güitrón

Más de una generación fue inspirada, durante 17 días el mundo    entero se sintió más grande, más fuerte, más rápido. En Londres, miles de atletas nos hicieron vibrar con sus hazañas, nos mostraron que la identidad va mucho más allá de una bandera o un himno nacional, nos transmitieron la sensación de que todos formamos parte de una misma humanidad.

Porque en las brazadas de Michael Phelps está la magia del momento, nuestra inspiración de saber que un hombre tan terrenal como nosotros puede subir 22 veces a un podio olímpico y mantener la capacidad de asombro que denotan sus ojos vidriosos observando su última medalla dorada. 

Porque gracias a cada una de las zancadas de Usain Bolt miles de personas sienten que es posible correr a más de 40 kilómetros por hora, que un relámpago puede ser rebasado, que el hombre puede ser más rápido que la luz, que no hay meta inalcanzable para la raza humana.

Porque Gabrielle Douglas mostró el camino para adaptarse a cualquier circunstancia, su concentración en las barras, su elegancia en el piso y su plasticidad en cada salto prueban que no importa cuántos obstáculos haya enfrente, lo importante son nuestras ganas por superar cada uno de ellos, no hay impedimentos ni pretextos.

Porque aún sin piernas, Oscar Pistorius voló en la pista del estadio olímpico y llenó de emotividad las tribunas que se rindieron a un hombre que demostró que todos somos iguales, que las apariencias mienten, que una supuesta discapacidad se convierte en fortaleza si se tiene determinación de conseguir lo que se quiere.

Porque estos deportistas nos hacen creer, nos recuerdan que también podemos identificarnos con lo mejor. Nos invitan a siempre ver el lado bueno de la vida, como cantó Eric Idle, a ser felices y a trabajar en solidaridad.

Y qué mejor sitio para dejarnos todas estas enseñanzas que Londres, una ciudad cosmopolita que le abre la puerta al mundo entero, en donde se encuentran absolutamente todas las estirpes y todos los idiomas convergidos en un solo lugar. Donde no hay distinción de clases ni géneros, donde se respetan los diferentes puntos de vista y las diversas tradiciones, donde sus habitantes adoptan una nueva nacionalidad.

Un país que muestra lo mejor que ha salido de su territorio, presume a Winston Churchill, Isaac Newton, Guy Fawkes, The Beatles, Freddy Mercury, Pink Floyd, William Shakespeare, C. S. Lewis, Charles Dickens y una lista interminable de británicos que han cambiado la historia; pero en estos juegos el Reino Unido nos dijo “ellos también son suyos, son del mundo…”.

Porque antes de cualquier patrioterismo absurdo, antes de identificarse con algún color, antes de ser inglés, mexicano, francés, estadounidense o chino, somos seres humanos iguales a las más de 7 mil millones de personas que habitamos este planeta, inspirados por los hombres que estuvieron en Juegos Olímpicos, unidos en una misma llama olímpica e ilusionados de que algún día hagamos realidad el sueño de John Lennon… “and the world will live as one”.

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Esta entrada fue publicada en agosto 23, 2012 por en Artículos, Identidad y etiquetada con .

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