Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Cada canción, cada palabra, cada poema tiene un significado para mí

 Hace un par de años escribí esto:

Leyendo una de esas revistas en las que te dicen qué comprar, cómo vestirte y hasta cómo caminar me di cuenta de algo que siempre he sabido y he tratado de ignorar por mucho tiempo.  No importa si estás en tu peso ideal o no, no importa si te pintaste las uñas de rojo en lugar de usar morado metálico.

¿Qué más da? Si uso una minifalda o si me visto como monja, de cualquier manera seré etiquetada así como yo etiqueto a los demás por mil cosas irrelevantes. Todo esto parece sacado de una mala copia de Bridget Jones. “Descubre si eres sexy” ¿Para quién?

Si alguien llega a leer esto y piensa que soy una persona hueca, tal vez esté en lo correcto ¡Qué más da, no soy ni la primera ni la última! Así que hoy al ver las mil recomendaciones para bajar de peso en las revistas, en la tele y hasta en Facebook me doy cuenta de que sólo hay alguien que te debe considerar sexy… y ese es tu reflejo en el espejo.

Pensando en mi más reciente faux pas debo admitir que soy toda una pazguata que aún tiene miedo de enfrentar ciertas cosas, detrás de tacones, maquillaje y peinados. Hay fallas y hay aciertos, hay cosas que nos hacen valorar a las personas, hay cosas que ignoramos por los lindos vestidos y las bellas palabras, las malas acciones y las buenas intenciones, hay cosas que no nos podemos negar.  Después de estos cinco minutos de charla de autoayuda me despido… diciendo… ¡Qué tonta he sido!

Así que hoy después de dos años y montones de citas puedo decir ¡Sigo siendo una tonta! Escribí eso después de una cita con una persona cuyo apellido ni siquiera recuerdo.  Ahora, de lo que realmente me acuerdo es que pasé todo ese año en citas con personas que nunca valieron la pena. Después descubrí que no hay nada mejor que estar cómoda conmigo.

Dos años después sigo siendo la misma, la única diferencia es que no hay más citas. Pero hay más yo, menos preocupaciones porque al final sólo eran citas en las que me esforzaba para parecer agradable y graciosa. Hoy, prefiero dedicarme a las cosas que amo y disfrutar de unos cuantos placeres.

Aún soy una tonta porque a veces olvido las cosas que importan como acompañar a tus amigos en momentos importantes o no hablar con la verdad por miedo a parecer estúpida o patética. La verdad es que sólo hay una cosa que quiero recordar siempre: On ne voit bien qu’avec le coeur.  Las cosas que importan siempre son las que olvidamos.

María Rodríguez

Fanática de los días soleados, enamorada de la historia.
Me gusta leer, la poesía, escuchar música en cualquier lugar y cocinar.
Paso la mitad de mis días leyendo documentos viejos e imaginando cosas ridículas.
Enamorada del amor, y de Allan Poe.
l’essentiel est invisible pour les yeux
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Esta entrada fue publicada en agosto 24, 2012 por en Los de afuera y etiquetada con , , .
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