Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Segodnja vecerom y los cuarenta significados de esta tarde

Y, quizás alejarse de Platón sea peligroso. Y de Aristóteles también, ¿no?, ¿por qué no aceptar a los dos?; son dos bienhechores.
Borges, 1984

Segodnja vecerom y los cuarenta significados de esta tarde

Sobre dónde recae la significación del singo, en la dicotomía o en la conjunción, en el Curso de lingüística general  de Saussure y Lingüística y Poética de Jakobson.

 

“…además lo estás diciendo mal; es levi-oh-sa, no leviosá.”  Tras la explicación, la varita se mueve en una floritura y Hermione Granger ejecuta impecablemente su primer hechizo en Hogwarts. La escena es de Harry Potter y la piedra filosofal; la película no el libro. Esta distinción, o mejor dicho, ambas (el cómo se dice, y el hecho de que sea la película, no el libro) lejos de ser nimiedades curiosas, bien podrían marcar una diferencia conceptual mayúscula entre las teorías lingüísticas de Saussure y Jakobson.

El siguiente trabajo pretende exponer dos diferentes visiones sobre el estudio de los significados. En primer lugar Ferdinand de Saussure bajo la tradición positivista en su obra Curso de lingüística general abogará por una significación emanada del sistema, entendido en parejas excluyentes, que es por más arbitraria y convencional. Jakobson en Lingüística y Poética, ya alejado del yugo positivista, sostendrá que el sistema existe, pero que la significación de los lenguajes no puede atribuirse a parejas excluyentes, sino a conceptos cosignificantes.

Para ilustrar dichas diferencias conceptuales, a continuación se revisarán dos variables expuestas en los textos antes mencionados. La primera es la relación de los conceptos lingüísticos lengua-habla. La segunda se refiere a la elasticidad del sistema, es decir, en qué medida los cambios no gramaticales pueden afectar el sistema lingüístico.  Si bien ambas variables en realidad reflejan el mismo problema de investigación, separarlos es un intento de aclarar las diferencias tanto para quien las escribe como para quien las lee.

-¿Dónde estarán “mecate” y “merienda”? ¿A dónde irán las palabras cuando mueren?-

Para poder definir qué relación guardan entre sí los conceptos lingüísticos y en qué difieren las versiones entre Saussure y Jakobson, es conveniente primero marcar la definición que otorga en su sistema, el francés. En el prólogo, a cargo de Amado Alonso, se expone así: “la lengua como sistema de expresiones convencionales usado por una comunidad, y el habla como el uso individual del sistema”.  Ahora bien, Saussure después dice:

La actividad del sujeto hablante debe estudiarse en un conjunto de disciplinas que no tienen cabida en la lingüística más que por su relación con la lengua. El estudio del lenguaje comporta, pues, dos partes: la una, esencial, tiene por objeto la lengua (…) independiente del individuo (…) la otra, secundaria, tiene por objeto la parte individual del lenguaje…”.

De esto no se puede sino concluir dos cosas. Primero, la lengua es social, dado que el habla es individual no puede ser parte del sistema lingüístico. Segundo, en el estudio de la lingüística cuyo objeto es el análisis del significado, el habla no parece tener cabida, si no fuese por su relación con el lenguaje. Para Saussure entonces lenguaje-habla tienen la siguiente relación: El lenguaje es el estudio esencial, por tanto, la significación otorgada por el sistema es el estudio de la lingüística, el habla es individual y por tanto las variaciones que se le den aquí al lenguaje son meras anomalías.

Jakobson no encuentra la misma relación. Como se analizará más a fondo en la siguiente variable, el autor ruso-americano atribuye a la fonética cierto significado interrelacionado al concepto; se deriva de esto que lengua-habla sea una dicotomía de niveles distintos que, sin embargo, no están graduados estáticamente. Es decir, para Jakobson lo esencial en el estudio lingüístico bien puede ser el lenguaje, bien puede ser el habla. Lo expresa de esta manera al remarcar dos problemas de la lingüística estructural, la hipótesis de la monolítica del lenguaje y la interdependencia de estructuras diversas dentro de una lengua:

Sin duda, para cualquier comunidad hablante, para cualquier orador existe una unidad de lenguaje, pero este código total representa, a su vez, un sistema de subcódigos conectados entre sí; cada lengua abarca varios patrones concurrentes, que se caracterizan por desempeñar una función diferente cada uno.[…] ˂lo que predomina en el lenguaje es la formación de las ideas…˃, pero esta supremacía no autoriza a la lingüística a descuidar los ˝factores secundarios˝”.

Concluye citando el mismo Jakobson a Joos, cuando este dice que los elementos emotivos del habla son fenómenos vagos a los que rehúsan usar en su ciencia, la ciencia del lenguaje.

“Ha soñado al primero que en el trueno oyó el nombre de Thor” Borges, 1984.

Bajo la misma lógica de pensamiento, se verá en este punto en qué medida consideran ambos autores la importancia de los cambios no gramaticales para el funcionamiento del sistema. Se sigue que para Saussure, tal como su binomio lengua-habla, la relación que existe entre sincronía-diacronía, es del primero superior al segundo; la sincronía es el funcionamiento del sistema, la diacronía su evolución; lo esencial es el primero, secundario lo segundo.

Saussure atribuye a la diacronía el estudio “entre términos sucesivos que se sustituyen unos a otros en el tiempo” y otorga a la fonética como el factor mayoritario para estos cambios, que en su conjunto representan la evolución del habla; pero no de la lengua. “El carácter diacrónico de la fonética concuerda muy bien con el principio de que nada de lo que es fonético es significativo o gramatical…”

Jakobson no concuerda, no acepta que el cambio fonético sea insignificante para el sistema. Aceptando que es un sistema, y que las significaciones responden a las relaciones consigo mismo, Sassure dice “se olvida que si llamamos signo a arbor no es más que gracias a que conlleva el concepto árbol, de tal manera que la idea de la parte sensorial implica la del conjunto”,  Jakobson agrega:

 “En realidad, cualquier conducta verbal tienen un propósito, pero los objetivos son diferentes y la conformidad de los medios usados para obtener el efecto deseado […] Hay una correspondencia cercana(…) entre la cuestión de los fenómenos lingüísticos que se extienden en espacio y tiempo y la extensión espacial y temporal de modelos literarios”.

 

Retomando el punto fonético, que para Saussure no implica significación, más que en el habla que es individual, Jakobson cuenta que a base de diversificar un matiz expresivo, se le pidió a un actor ruso, formara cuarenta mensajes diferentes de la frase -esta tarde- al reproducir el ejercicio y grabarlo, esta vez con cincuenta mensajes, “la mayoría de ellos fueron descifrados circunstancial y correctamente por oyentes moscovitas”. Tal vez per se esto no contradiga el punto de Saussure puesto que él mismo acepta la importancia de la inflexión fonética, sin embargo, se deja entrever que el sistema de la lengua es mucho más flexible de lo que el lingüista francés suponía, o al menos aceptaba en su modelo casi mecanicista.

Para terminar este análisis y resumir las mayúsculas diferencias, lo más sensato sería regresarse al Colegio Hogwarts de Magia. Se introdujo este análisis con dos cuestiones nimias. El primero es que en la magia, como en la poesía, el cómo-se-dice es fuente de significación; la palabra utilizada, a desprecio de su correlación con el sistema, para Jakobson implica un significado diferente, pero insiste, no sólo la palabra que se usa en vez de otra; no sólo el paradigma-sintagma, sino la fonética. En este ejemplo, todos los binomios graduados, al fin positivista, de Saussure quedan superados por la interrelación cosignificante; para la teoría poética de Jakobson significante y significado no sólo se construyen mutuamente sino que se reinventan entre sí constantemente.  La segunda observación es que la cita es de la película, no de la obra literaria. En este aspecto, la diferencia radica en que para Saussure la comunicación era un proceso, no simple, pero simplificado en sus modelos: el emisor lanza el concepto en forma de sonido, el receptor capta el sonido y es inmediatamente concepto. Jakobson se rehúsa a la simplificación.
En el texto, como bien se puede apreciar en la introducción, la entonación del hechizo se entiende mejor hablada, carece prácticamente de sentido cuando está escrita; para Saussure esto no podría ser, puesto que escrito, la palabra correspondería a la lengua, al sistema, universal y entendible; más la significación real proviene de la fonética, del habla, individual, anomalía del sistema. Tal vez podría argumentarse aquí que la magia es cuestión imaginativa, que no puede tomarse como ejemplo; entonces sería interesante proponer un ejercicio, cámbiese cada palabra de este texto por un sinónimo y pruebe si el significado es el mismo.

Bibliografía

Jakobson, R. (1988). Lingüística y poética. Madrid, España: Cátedra.

Saussure, F. (1989). Curso de lingüística general. México: Alianza Editorial Mexicana.

Nair Núñez,

Estudiante de humanidades en el Tec de Monterrey CCM.

Escritor de ocupación, galimatías de profesión.

Para leer más:   http://lutumostentator.blogspot.mx

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Esta entrada fue publicada en agosto 24, 2012 por en Los de afuera y etiquetada con , , .
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