Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Políticas culturales y administrativas de la escultura

Conforme a la demanda social, e independientemente del origen de la iniciativa (privada, pública o civil) es que los organismos de poder desarrollan las acciones culturales desde la creación de nuevas políticas, el estudio antropológico de éstas se convierte en el fundamento de la administración cultural. La cultura es el medio que engloba toda actividad social en diversos niveles; como puede existir una cultura latinoamericana, existe también una cultura mexicana, e incluso una cultura tapatía; unas contenidas en otras, sin embargo a pesar de coexistir en el mismo tiempo y lugar, ninguna puede abarcar a otra: a pesar de ser dividida, la cultura no se fracciona, permanece siempre como unidad.

En lo competente a la administración de las políticas referentes a la escultura, es prudente precisar las bases mismas de la esta actividad artística, desde su aparición como el objeto, como la actividad e incluso como el fenómeno cultural. Puede entenderse entonces al “objeto artístico escultura” como una estructura de materia cuya forma (figurativa o abstracta) representa, a manera de significante, un concepto o juicio. Este mismo objeto de arte es comprendido por el consumidor como algo meramente decorativo, ya que la diferencia entre la valorización de una piedra y una obra de Bernini[1] radica tanto en la dificultad en la conformación de dichas estructuras, como en la astucia de su resignificación, lo que Heidegger nombraría la “dignificación del objeto”[2], o la “selectividad” según Duchamp[3]. Por otro lado, e independientemente de su forma y/o material, el objeto escultórico se convierte en objeto de arte sólo ante el espectador, porque el fenómeno artístico es un sistema expresivo, y como tal se manifiesta exclusivamente en presencia de inteligencias perceptoras.

El Plan Nacional de Cultura (PNC), secta en el término “plástica” toda expresión ajena a la fotografía, la danza, el cine, etc. Sin embargo es preciso marcar  la diferencia entre las expresiones tanto escultóricas, como pictóricas, incluyendo también otras tantas menos cotidianas. En cuanto a su administración, las principales diferencias serían: la movilidad de la obra, ya sea buscando el pluralismo, el nacionalismo, o la homogeneización de la cultura, porque no es comparable el peso de una escultura como una mole, al peso de una pintura como plano, motivo de que en la mayoría de los concursos de escultura relativos al mercado cultural y/o a la institución organizadora, de tendencias creacionistas y/o patrimonialistas se establezca en las bases un tamaño máximo de dos metros cúbicos, y un peso máximo de 100 kilogramos. Otra diferencia cardinal sería la reproductividad de la obra, es más sencillo crear réplica de una obra bidimensional que de una obra tridimensional; la complejidad provocada por la fiel reproducción escultórica recae directamente en el aspecto económico, ya que el replicador al igual que la obra original, es único, prestigioso y de mucho valor. Se deduciría que las tendencias de estas reproducciones sean elitistas, sin embargo, se presenta un claro ejemplo de lo contrario: en León de los Aldama, Guanajuato, se sitúa el Forum Cultural Guanajuato, un espacio de aproximadamente nueve hectáreas, construido con un financiamiento mayor a 300 millones de pesos provenientes del gobierno federal y estatal, donde se ubican la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno, el teatro del Bicentenario y desde el 2008 cuenta también con el Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG). Dicho museo, desde el 28 de febrero del 2012, ofrece una exposición que consta de 33 fieles reproducciones de las cuatro épocas de la escultura que se dieron en la Antigua Grecia (estilo arcaico, periodo clásico, periodo helenístico, época romana); estas reproducciones fueron realizadas por el escultor italiano Silvano Bertolin a partir de las originales. Cada una de las esculturas duplicadas fue certificada por los diversos museos que las albergaban. Esta exposición, titulada “El canon griego”  permanece en el vestíbulo del museo, con entrada libre a todo público; no obstante, estas prácticas no derivan necesariamente a orientaciones populistas. El juicio se hace más observable conforme al hecho de que se trata de la primera, y hasta ahora única, exposición permanente del MAHG, se deduce la gran posibilidad de que el gasto de las piezas no haya provenido del gobierno municipal de León, ya que el proyecto del Forum Cultural Guanajuato se vino gestando desde el gobierno de Vicente Fox,  justamente el sexenio en que su partido imperó en el estado oriundo del expresidente, periodo en que el estado de Guanajuato creció notablemente en tanto infraestructura, y con mayor notoriedad en el municipio de León, donde fue inaugurado el “distribuidor vial Juan Pablo II” con sus azuladas barras de contención, donde fueron cambiadas las placas de los automóviles del estado bajo los colores azul y blanco con detalles en naranja, y donde a través de éstas y otras acciones nacionales de orientación monista se convirtió actualmente este municipio en la principal trinchera del partido.

Las formulaciones del ser del arte, desde la ars gratia artis, las excéntricas vanguardias, y las depravaciones entre la dicotomía del concepto como lo metafórico y la técnica, así como el virtuosismo, se hacen observables en las diversas instituciones públicas del país dedicadas a la formación de profesionales en las artes plásticas; en estos organismos se perciben las dos constantes en la formulación de los planes de estudio respectivos a la escultura; por un lado una marcada dirección a la enseñanza de la técnica, con materias seriadas con nombres como: Estética, talla, modelado, moldeado y vaciado, etc., donde se promueve el dominio de la técnica independientemente del material; y por otro lado se observa la línea de enseñanza de la teoría, cuyas materias de manera inusual son seriadas y en cuyos nombres de registro aparece: Escultura con cuerpos laminares y filamentares, escultura experimental, talla de madera, talla de rocas metamórficas, talla de rocas ígneas y sedimentarias, por mencionar algunos ejemplos. En este último modelo de plan de estudios se produce un dominio fisicoquímico del material: en cuanto a las temperaturas, dureza, solventes, así como al manejo de tiempos en contacto con otras sustancias. A pesar del mérito, este plan de estudios muestra deficiencias en cuanto a la técnica de composición formal de la escultura, ya que el estudiante no aprende a dar forma a la materia.

En cuanto al patrocinio por parte de los organismos del estado, es notable la tendencia a los proyectos monumentales. Por una trasnochada influencia vasconcelista adquiere tendencias populares, su política es nacionalista y creacionista ya que promueve y busca implantar nuevos objetos y valores; con respecto a los cuales se debe señalar que los que se manifiestan son valores partidistas, por lo tanto su forma ideológica reincide en el dirigismo cultural, siendo evidenciado por el hecho de que tales sumas presupuestales provenientes del estado, pueden únicamente ser generadas por el paradigma imperante. Un ejemplo de patrocinio a la escultura monumental, sucedió en los preparativos para el bicentenario nacional, con la escultura de la “Victoria Alada”, que con un peso de 30 toneladas fue colocada[4] en la Expo Bicentenario Guanajuato. El costo total de la obra fue de 39.2 millones de pesos en consecuencia de haber sido encargada al artista tres meses y medio antes de su presentación. Este derroche de capital de la institución organizadora fue otorgado por, el entonces gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva y se procedió a borrar del “portal de transparencia” de la Expo, que incluía los costos y características de la obra.

Por otro lado, en los municipios de Tonalá y San Pedro Tlaquepaque desde hace tiempo se desarrolla la artesanía cuyo folclor se identifica con las políticas ajenas al mercado cultural, y logra un sorprendente dominio de la técnica, reconocido a nivel internacional. Actualmente dichas políticas se han tornado relativas a la institución organizadora, ya que a través de museos y centros, la ideología que pudo haber sido de democratización cultural se empaña en liberalismo cultural, con su búsqueda infatigable del lucro, la autogestión de los grupos provenientes de la cultura han madurado hasta personas morales cuyo mecenazgo estiliza las normas del taller en políticas de la galería, revalorizando monetariamente el producto. Un ejemplo de política populista, nacionalista, y organizada por una institución gubernamental es el “Premio Nacional de la Cerámica”, donde participan 500 artesanos de todos los estados de la federación, recibiendo un estímulo económico de hasta 125 milpesos.

Conclusiones

La obra artística como mimesis de la realidad, es el reflejo empírico de lo que podría ser la realidad, que a su vez se convierte en realidad misma al ser intelegida bajo las mismas leyes que el resto de la realidad material, dicho así, el objeto artístico jamás pierde su cualidad de real ni materialmente, ni dialécticamente: como fundamento hacia la verdad. La realidad no puede dejar de ser verdadera de ninguna manera, puede aun ser absurda en su lectura, mas no por eso dimite de ser comprobable.

Las políticas administrativas que se llevan a cabo en el ámbito del arte fungen muchas veces como moldes que regulan el carácter formal del objeto de arte, porque el uso otorgado a la obra será lo que finalmente decida su formato, y así, indirectamente su forma. Resulta ineludible el rompimiento entre la formulación, ya sea técnica o conceptual, del arte con la política funcionalista que administra el fenómeno, debido a que el romanticismo liberal del artista no sirve para ser canjeado por la materia prima necesaria en la conformación de la obra. El capital es entendido como el bien urbano por excelencia, y como tal, es requerido por todo habitante de la metrópoli para el desarrollo de cualquier actividad. El capital brinda el poder ampliando el potencial y así dotando de mayor libertad al advenimiento de cualquier proyecto, sin embargo, la búsqueda del capital y la formación artística “tradicional” son actividades antagónicas, ya que mientras una proviene de la efusiva implantación de la oferta, la otra nace de la pasividad reflexiva de la observación, que sólo se torna activa en sus bohemias expresiones. Motivo por el cual, la formación artística actual ha adquirido tintes administrativos, ya que la cultura como ingreso es percibida desde su consumo, la virtud o el ingenio contenido en ella pasa a segundo término.

En conclusión, si todo objeto artístico es un objeto real, entonces: todo objeto de la realidad, tiene el potencial de ser un objeto artístico. El fenómeno del arte-objeto, el povera, así como el naïf, entre otros, no es más que el resultado de un intento de acercamiento del productor de arte a sus propias obras, a través de la “legitimación profesional” de sus caprichosos ensayos. No se necesita de cuantiosos presupuestos para la realización de un producto “serio”, y que como tal, siga teniendo acomodo en las élites del circuito del arte.

[1]Gian Lorenzo Bernini (Italia, 1598 – 1680) escultor, arquitecto y pintor, uno de los artistas más destacados del Barroco.

[2]Martín Heidegger “Arte y poesía”

[3]Marcel Duchamp: ”Cualquier objeto, por la simple elección del artista, se eleva a la categoría de obra de arte.”

[4]Únicamente el costo de la colocación de la obra fue de 1.9600 millones de pesos

Cornelio Bravo

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Esta entrada fue publicada el agosto 31, 2012 por en Los de afuera.
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