Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

El día que se nos olvidó el pasado… (reflexiones sobre la nueva generación dorada)

Yo nací escuchando las siguientes frases: “lo importante es competir”, “Hay pa’ la otra”, “ya merito”, “le echamos ganas, pero no se pudo”, “jugamos como nunca y perdimos, como siempre”….

Desde pequeño en mi casa se hablaba de fútbol y sólo de fútbol, que la Fiera, que el Santos, en fin esas cosas del DIABLO (no entraré en  detalles en cuanto a aficiones), pero cuando se mencionaba a la Selección, el discurso era el mismo, “perdimos en penales”, “pinche Raúl Rodrigo Lara, por su culpa”, “para que meten a Villa”, “puros del América en la selección” en resumen quejas y quejas. Crecí creyendo que nuestro representativo nacional, era una bola de incompetentes discapacitados y ciegos o algo así, que sólo ocasionaban enfados a los mexicanos.

Hasta que un buen 25 de junio de 1998, yo, en la escuela, en  primaria y en clase, nos pusieron el partido de Holanda contra México, sólo sabía que la selección no debía perder para calificar a octavos, ese día fue el momento en que me enamore del TRI, el gol al 90’ de Hernández, abrió en mi corazón un espacio para la selección que jamás se cerrará. Después vino la historia de Alemania en cuartos, y con ella mi primer tristeza con en ese tiempo la aun nombrada “Decepción Nacional”.

Un año después campeones de confederaciones contra Brasil y yo, seguía pensando ¿De dónde venían tantas quejas?, pero ni con este campeonato tan importante la crítica sobre la selección disminuyó.  En el 2002, un Aguirre salvador nos abandonó contra Estados Unidos en octavos, y volvió la tristeza con un muy amargo sabor de boca, a pesar de todos, yo seguía enamorado de los 11 verdes que se metían a representar al país contra quien fuera, y claro como en toda relación hay momentos que te enojas y que quieres mandar todo al carajo, pero no lo haces, aguantas y sigues luchando por ese amor.

Y luego, y luego todo cambio, ¿Dónde? Perú, ¿Cuándo? Octubre del 2005, ¿Quiénes? Once niños que hasta entonces nadie conocía. No sé como fue que cambió la mentalidad de los futbolistas mexicanos, no tengo la menor idea cuál fue el discurso de Jesús Ramírez para estos jóvenes que, llegaron a Perú, le ganaron a Uruguay, luego le pasaron por encima a Australia, perdieron dramáticamente contra la Turquía de Nuri Sahin. Ya en cuartos sufrieron contra Costa Rica, pero con casta de campeón, siguieron adelante. En las semifinales le pusieron una verdadera paliza a Holanda y al final, si al final, en la final contra Brasil, México se coronó campeón del mundo sub 17.

Gio, Vela, Moreno, la generación dorada al mando de  Chucho, que vino a revolucionar el fútbol en México, estos muchachos les enseñaron a Hugo, a García, a Peláez, a Borja, a todos ellos que el talento es importante pero es más importante perderle el miedo a ganar y olvidarse de que se puede perder.  Así comenzó todo esta historia.

Después vino Alemania 2006 y la selección mayor, con dudas y todo, dirigidos por “El Bigotón”, dio la mejor exhibición que yo le he visto. Contra Argentina la suerte volteo para otro lado, tal vez porque a un mexicano en todo el país se le ocurrió pensar negativamente y le dio miedo ganar, tal vez por eso la suerte no nos sonrió y un golazo (churro) de Maxi Rodríguez, ya en tiempos extra le concedió la victoria a la albiceleste. Ni modo a llorar otra vez, pero sin duda al final el sabor de la derrota no fue tan amargo.

Luego de que nuestros niños héroes de Perú ya andaban en las Europas viviendo el sueño. En el 2011 apareció otro escuadrón de jóvenes eruditos en el arte del fútbol, liderados por El Potro Gutiérrez. Otra vez, un mundial sub 17 pero en esta ocasión jugando bajo cielo mexicano y, se toparon con unos alemanes tan duros como su historia; la “Momia” Gómez se mando un gol que todavía vibra en mi garganta para llegar a la final contra Uruguay que aun que luchó no pudo ni con Fierro, ni con Casillas, ni con el crack de Espiricueta. Así fue entonces como hace un año México ya no quería ser el del “YA MERITO” queremos ser los del ahora, lo mandones.

Con la llegada del Chepo también llegó Tena y se le otorgó la responsabilidad de la selección olímpica, un puesto que a lo largo de la historia sólo ha entregado fracasos y vergüenzas, sino pregúntenle a Hugo, para muchos, me incluyo, “el Flaco” no tenía ni el carácter, ni la experiencia, para comandar esta empresa que culminaría en Londres 2012.  Qué bueno que estaba en un error, en verdad que nunca me ha dado más gusto estar equivocado y que me callen la bocota.

Con perfil bajo y sin hacer mucho aspaviento empezó a ganar todo lo que jugaba, excluyendo la Copa América donde aparte de que llevó a un cuadro sub-23, antes de empezar se quedo sin la mitad de sus mejores talentos por que los cacharon en la pachanga. Luis Fernando Tena, serio, de pocas palabras, llegó a Londres sin prometer nada más que compromiso. “Discurso de perdedor”, dije para mis adentros, sabiendo que esta selección aunque tenía talento, con Luis Fernando como DT no llegaría muy lejos.

La historia la conocemos, los partidos los vimos, la sensación aun está presente en cada uno de nosotros, la piel sigue erizada, el corazón sigue bombeando al ritmo del gol, el sabor salado de las lágrimas todavía se siente en los labios. El 11 de agosto fue el día en que se nos olvido el pasado. Se nos olvido quiénes fuimos. Se nos olvido qué hicimos o dejamos de hacer. Se nos olvido cómo hacer las cosas mal. Se nos olvidó nuestro amor por la derrota. Ahora, ¡Ya no se nos puede olvidar! No se nos pueden olvidar los verdes guerreros que fueron a Inglaterra a enseñarle a jugar fútbol a todo el mundo. No se nos puede olvidar Corona que aprendió de sus errores, controló su carácter, fue el capitán y líder que guio a los más chicos. Mier serio, sobrio y eficaz fue el líder de la defensa seguro y preciso (¿alguien le recuerda a Márquez?). Reyes, aun con un par de errores el corazón que le ponía a cada jugada lo compensaba todo, claro ejemplo de la frase “los partidos se ganan en cada jugada”. Jiménez, el piloto con más clase que yo he visto, seguro en la defensa y peligroso en el ataque. Chávez otro que calladito no dejó que nadie cabalgara por la banda izquierda mexicana, la hizo suya y no la prestó. “El Chatón”, qué decir de este nuevo perro de caza que tiene México en la contención. Salcido, el gran ídolo de la selección, donde lo pongan la rompe, un crack con todas las letras, motor de este equipo olímpico. Aquino, el de Oaxaca que nadie le vio el polvo durante todo el torneo. Herrera, el Ribery mexicano, sin duda alguna el de más talento en el campo pases con precisión a Xavi que pareciera que andamos jugando al PESS. Fabián llegó como la figura y no decepcionó aunque es difícil brillar ante otras 10 estrellas que no se dejaron opacar. Peralta, Peralta, que a nadie se le olvide Oribe y sus goles, quién dice que en México no hay Zlatans, no hay Batistutas, no hay Van Nistelrroys. Aquí también tenemos delanteros de esos matones que dan miedo.

Tampoco olvidarnos de la banca, de los que no jugaron que también ellos fueron parte de la ecuación para que este equipo fuera el mejor del mundo. Qué no se nos olvide ninguno de estos 18 jugadores ni Tena, ni Chava, y que cuando otra selección, la mayor o la que sea sienta que no puede, que va a perder, que no sabe cómo ganar, que se olvide de su pasado y que se acuerdo de que ya no sabemos como se pierde.

¡Bravo México! celebra que ya te tocaba, ojalá que en Brasil, en el 2014, tiemble todo el mundo, porque, la era de México, ya llegó.

 

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Esta entrada fue publicada el septiembre 23, 2012 por en León.
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