Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Los Hijos de León

Hablar de León es hablar de una ciudad llena de tradiciones, llena de colores, de aromas y sabores diferentes, hay muchísimos lugares que visitar, hay muchísimos lugares donde poderse sentar a observar lo que nos rodea, lo que ha crecido con los años, lo que data desde nuestros abuelos, lo que nos identifica como ciudadanos, y más que ciudadanos, hijos de León, Guanajuato.

Qué mejor manera de pasar un domingo, dando la vuelta a ver qué te encuentras en la Línea de Fuego o sentado en una banca de San Juan de Dios, viendo a los niños jugar mientras degustas una nieve de Don Marcos. Qué mejor manera de abrir el apetito que salir de misa de doce en el Expiatorio y chutarte un Caldito de Oso, caminar por la Madero, llena de voces, llena de emblemas, llena de recuerdos, llegar a la Plaza de los Mártires, caminar por sus pasajes, viendo ropa, viendo chucherías y para rematar, una Cebadina para quitar el calor.

Quien viera un lunes cualquiera por la Miguel Alemán, con su tráfico, con su cruce de peatones que su vaivén le da un color incomparable a esta avenida, como ninguna otra en la ciudad lo tiene. Llegar al Descargue a comprar el mandado, cruzarte al Aldama para ver que te hizo falta, echarte unas carnitas de La Perla no te caerían nada mal, vaya que vale la pena esperar la fila que recorre hasta el pasaje Josefa Ortiz de Domínguez, pero ya estando por aquí, pues vamos a darnos una vueltecita por la Tres Hermanos, a ver si nos agradan unos zapatos nuevos; ¡Ah!, se me olvidaba, si queremos zapatos, vámonos mejor a la Central, que están mejores y más baratos.

Un sábado de Torito en las banquitas de San Miguel, un menudito en La Costumbre, un pozolito de Los Arcos, una Guacamaya de San Juan de Dios, unas enchiladitas en el Codito, un almuerzo como de debe en Las Monjas, o si sólo quieres atarugar el hambre unas tortitas con el Indio en la Martinica; así podemos mencionar millones de cosas que le dan color y sabor a nuestra ciudad, pero lo que nos mantiene es la gente. Su presencia, su calor que le da vapor a la máquina que mueve la ciudad día con día.

Si bien, León supera por ahora un millón y medio de habitantes, pero poca gente conoce al León profundo, al León de los barrios, al León Curtidor, al León Zapatero, de Mercados, de Fútbol, al León chambeador, del que vienen sus verdaderos hijos, la gente que trabaja, la gente que con su esfuerzo le dan para adelante y sí, bien lo dicta el lema municipal “El Trabajo Todo Lo Vence”, hay que darse cuenta en verdad el trabajo todo lo vence.

Daniel Rodríguez

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Esta entrada fue publicada en octubre 8, 2012 por en Artículos, Ciudadanía y etiquetada con .
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