Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

La tarea del ciudadano

“-¿Protestan servir a la sociedad con honestidad, responsabilidad y legalidad en todos vuestros actos?

-Sí, protesto.

-Si no fuese cumplida su promesa, que la ciudadanía y nación os lo demande.”

Con estas palabras comienzan los cargos públicos. Quienes asumen una responsabilidad así, sea cual sea el nivel del puesto, deberán poner un máximo empeño, esfuerzo, incluso hasta sacrificios por el bienestar de la sociedad en la que habitan y trabajan. Ellos serán los encargados entonces de la administración, seguridad y bienestar general del territorio y la población que representan.

Pero así como ellos se comprometen con un puesto que les dará sustento económico, ocupaciones diarias, y seguro también fama, los ciudadanos, los simples mortales que no tenemos sueldos o prestaciones tan maravillosas como ellos, estamos obligados a vigilar el trabajo de los funcionarios públicos y exigir el cumplimiento de sus propuestas y promesas en la rectitud de la ley (que se supone conocen y honran) ¿Lo hacemos?, yo digo que no.

Cuando descubrimos algo que no nos gusta sobre la administración o gobierno del lugar donde vivimos nos quejamos con los cercanos, algunas veces esa queja llega más allá y se hace pública, con marchas, declaraciones en medios, o en tertulias cuando el quejumbroso es alguien de peso en la sociedad.

Por lo general son muy pocos los que se atreven a actuar fríamente conforme a la ley para mejorar lo que no se está cumpliendo. Lo ideal es que se unieran fuerzas para este tipo de actos y no sólo para gritar por las calles “Despierta México” o “Chinga a tu madre fulanito”. Confieso que he sido participe de marchas y pláticas donde por momentos pensamos que estamos cambiando al mundo pero que en la práctica no llevan a nada más que sanar un poco el alma dolida de ver a nuestra sociedad tan adormilada e inmutable por cosas tan importantes como una Reforma Laboral, pero todo tiene una explicación.

La vida mexicana no es fácil. El dinero llega de a poco poco y las familias crecen junto con sus necesidades, por lo que una buen educación no es opción en muchos lugares, “primero comemos y luego vemos si aprendemos”. Lo horarios de trabajo son largos y pesados por eso muchos de los que tienen dinero para comer bien deciden no cansarse más en su tiempo libre y prefieren perder el tiempo en películas y novelas que lo saquen de la realidad.

Somos un país desinformado y no es culpa de Televisa o Tv azteca (no estoy a favor de ellos pero…), como escribí alguna vez en la revista 012 “Cada quien y su cortina de humo”, en este mundo tan globalizado, no debemos esperar a que empiecen los noticieros nacionales para enterarnos de lo que pasa, los equipos con conexión a internet y los sitios de noticias alternativas son cada vez más y es de ahí es donde podemos leer más información sobre lo que pasa y comparar lo que vemos allí con lo que vemos allá y formarnos un criterio.

No paso por alto que somos un país con altos índices de analfabetismo y pobreza pero si todos los millones que hacen marchas y tapan calles dedicaran ese tiempo a la enseñanza y ayuda de aquellos que lo necesitan, tal vez no sacarían el coraje, pero en unos años será cada vez menor, porque seremos más los que pedimos, razonable y legalmente cambios en nuestro gobierno y sociedad.

“Si no fuese cumplida su promesa, que la ciudadanía y nación os lo demande” pero no podemos demandar sin saber qué y cómo, y la mayoría no lo sabe, y quienes sí, pocos son los que se atreven, por miedo, desidia o por pensar que nada pasará. Son pocas las personas que siendo expertas en estos temas de leyes y reglamentos se dedican a ayudar al prójimo a los que menos tienen oportunidad, por eso se forman instituciones independientes que no pueden mantenerse por falta de presupuesto, apoyo y cierran o apenas y realizan lo mínimo porque no les queda más, es ahí cuando me pregunto ¿Dónde están los millones que marchan en el Zócalo cuándo un esfuerzo tangible por mejorar la sociedad se hace?

No propongo el acallamiento de las voces, para nada, me declararía en contra de no hablar y señalar pero no podemos exigir lo que no somos. Si nuestra cultura cambia el gobierno lo hará per se, pero si el gobierno nos quiere cambiar para bien (si es que pasa) les aseguro que nos quejaremos, así que el cambio debe venir desde nosotros, con nuestro trabajo diario, tal como se hace hoy en día, más la vigilancia y exigencia a nuestras autoridades COMO ES DEBIDO, esa es nuestra tarea como ciudadanos.

Como ejercicio de reflexión ciudadana, este ejemplo:

En León, hace un tiempo se puso un puente peatonal para el cruce del boulevard López Mateos a la altura del estadio, actualmente no se usa, así que se mejorará el paso peatonal a nivel de la calle. Si ya se hizo un gasto para ese puente por seguridad de Los transeúntes… ¿Qué es lo correcto como gobierno?, ¿Ceder ante la sociedad inconsciente y floja y desperdiciar el gasto que ya se hizo? O ¿Forzar a los ciudadanos a hacerse de una cultura vial más consciente aunque cueste un poco más?
 
Seguro saben cuál sería mi respuesta por la forma de plantear la pregunta pero, lo importante es qué piensen los lectores y como actúen ante sus reflexiones, recuerden, hechos no palabras.   
 

Texto: Tania Pérez

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Esta entrada fue publicada en octubre 25, 2012 por en Artículos, Ciudadanía y etiquetada con , , , , , , , , .
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