Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

El libro contra la frigidez tecnológica

Recientemente se anunció la nada insospechada aparición de un nuevo, mas tal vez no tan innovador, dispositivo de lectura electrónica. Su denominación puede ser engañosa, Paper Tab, o “tableta de papel”, evoca a sus características ambiguas: una pantalla con las propiedades flexibles del papel orgánico que producirá una sensación parecida a la de la hoja impresa, pero con la facilidad almacenaje y portación de las plataformas con esta naturaleza.

papertab_2

Por supuesto, la aparición de un aparato como éste recuerda a las ya clásicas preguntas de los tiempos relativamente recientes: ¿Desaparecerá el libro impreso?, ¿Será la imprenta sustituida por los medios electrónicos?, entre otras que han surgido gracias al creciente desarrollo de las tecnologías de información y la cada vez más prominente incursión del texto en el formato digital.

Si lo pensamos con detenimiento, el usuario de libros, revistas y diarios digitales, obtiene muchas ventajas de este formato de este formato de distribución de contenidos.

Desde la perspectiva del lector, es más sencillo y rápido hacerse de información para su consumo inmediato. Desde el punto de vista del productor de contenidos, los beneficios pueden comenzar por la reducción de los costos de prensa hasta  la inmensamente mayor facilidad para la divulgación de aquello que se comunica.

Un texto virtual es capaz de cobrar vida de maneras antes insospechadas: Por principio de cuentas, las imágenes que acompañan a los textos no se atienen a las limitaciones espaciales de un medio impreso; puede una fotografía volverse una galería de fotografías, o bien, un video, para completar la experiencia visual de lo leído. Por otro lado, el lector acostumbrado al internet y las redes sociales no se conforma con la lectura y la referencia que puede hacer al texto, sino que le es posible compartir lo que le resulta relevante, o hasta convertirse en el autor de otros textos y valerse de la facilidad de publicación para utilizar lo digital como medio expresivo.

Sin embargo hay algunas desventajas por mencionar sobre este tipo de producción textual.

En primer lugar, hacen falta medios específicos para la fruición de los contenidos virtuales. A veces basta con poseer una computadora conectada internet o con suficiente espacio en su disco duro para descargar la información.  No obstante, simples detalles como la postura que se tiene a la hora de estar frente al monitor, la imposibilidad de llevar el libro a otros espacios fuera del escritorio y la presión mercadológica, sugieren que se adquiera otros dispositivos (como el Kindle, el iPad y demás tabletas) para emular la sensación de leer un libro, o cualquier otro texto impreso.

Además, hace falta que la información deseada exista para su consulta o descarga, ya que por más amplio que sea el acervo virtual, siempre hará falta que alguien ya se haya dado a la tarea de transcribirlo o copiarlo a su versión de pixeles y código binario.

Éstos son solo unos cuantos puntos a comparar entre lo digital y lo analógico en lo que respecta a los textos. No obstante, al final los dos formatos cumplen un par de funciones primordiales: almacenar y comunicar la memoria humana para preservar y perpetuar el conocimiento histórico y cultural.

Entonces, ¿quién será el medio victorioso con el paso del tiempo?

Quizás parte de la respuesta se encuentre ya no en los aspectos funcionales de los medios, sino en una cuestión que involucra emociones y experiencias.

Mientras el tacto rugoso de la celulosa en la yema de los dedos, el eco exquisito del aire al arrastrarse de una página a otra, el perfume que impregna el paso del tiempo y la serie de autógrafos, anotaciones, rayones, dobleces, desgarramientos y otras tantas huellas que dan cuenta de la vida, historia, y personalidad única e irrepetible de cada ejemplar impreso; el papel de verdad lleva las de ganar.

Ante esto, lo digital es frívolo y traicionero. Detrás del pixel hay vacío (basta con presionar la tecla delete y ¡puf!, ¡adiós información! Después de la energía eléctrica, hay una pantalla negra que nos deja solos ante nuestro reflejo y la posibilidad de un algo inacabado. En otras palabras, la memoria virtual es incierta, vana, efímera e impersonal.

Tal vez la Paper Tab tenga por principal función comenzar con el fin de una tecnología frígida. Sin embargo, mientras la tecnología siga explorando formas de emular la realidad tangible, el papel seguirá generando conocimiento en toneladas, llenando espacio con historia.

Texto: Bixos Catro V.

Imagen: Varias web

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en enero 21, 2013 por en Artículos, Evolución y etiquetada con , , , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: