Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

A propósito

Escribir suele costarme un gran esfuerzo que casi nunca se recompensa en un texto que me satisfaga. Cuando tengo que escribir para “Disonancia”, en donde las moiras han dictado que las cosas sean en base a palabras sueltas, el trabajo es doble. Soy propenso a la digresión y no me adapto bien en la amplitud. Por eso me la he pasado pensando de qué forma abordar el tema “evolución”. Siquiera mencionar definiciones del diccionario está fuera de la discusión. “¡Pero es lo más fácil!” me dice la yegua miniatura a la que mantengo con vida a base de “Con Fleis” con Tonayán y que me hace compañía en las madrugadas. “Así hasta parecería que lees mucho y te preocupa lo que dicen los diccionarios al respecto de todo”. Le respondo que recurrir  a eso demuestra un vacío mental casi tan enorme como el de los que empiezan sus escritos autorreferenciándose y tratando de ser chistosos. La gente normal deja eso para el final; así el cliente se va con una sonrisa (suspiro). Mientras iba por agua, la yegua meditó las cosas un poco más y siguió aconsejándome: “Habla sobre ciencia”, dijo. “Es un tema que te gusta ¿no? además no puedes pensar en la evolución sin dejar de recordar a tu abuelita enojándose por la mera sugestión de que Adán y Eva son una curiosa alegoría”.

***

Me fui de viaje y los consejos a las 4 de la mañana se esfumaron.  “Ahora sí ya valiste” pienso en relación a la monumental gripa que empieza a asomar los mocos arriba de mi bigote.  Cuatro segundos después recuerdo que tengo que escribir lo de Disonancia sin ayuda, lejos de casa y sin la yegua.  Abusando de la confianza que tengo me repito “Ahora sí ya valiste”  olvidando con eficacia  que acababa de pensar justo en esa frase quién sabe por qué motivo.

¡Aviones!  Son un gran ejemplo de cómo hemos puesto un pie adelante del otro como especie a partir del método científico y de cómo deberíamos tener todos una hora de contrición diaria por todos los hombres del pasado que perdían el tiempo destripando pobres pajaritos  e inventando cuentos inverosímiles durante milenios cuando, si no, a estas alturas ya tendríamos nuestras propias guerras con pistolas láser como en las películas.  Luego recuerdo cuando en las obras de ciencia ficción el tener teléfonos con video integrado era una garantía de estar presenciando el mundo ultra tecnologizado de algún punto en el futuro.  Hoy todos hacemos videollamadas y nadie parece demasiado entusiasmado al respecto.  Para mí es una de las varias confirmaciones que he tenido a lo largo de mi vida sobre estar viviendo en el futuro.

No sé si alguien comparta mis ñoñísimos sentimientos, pero a mí la evolución me provoca más risa y diversión que otra cosa.  Es como jugar a la baraja con internet con una yegua parlante miniatura mientras escuchas de fondo “turn off your mind, relax and float downstream”.  It is not dying, it is not dying

Texto: Juan Ramón Velázquez  Mora

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Esta entrada fue publicada en enero 28, 2013 por en Artículos, Evolución y etiquetada con , , , , , , , .
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