Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Una excelente noche

La Orquesta de Cámara de Bellas Artes presentó un programa contrastante y muy hermosos. Cada sección del recital consistió en dos piezas geniales, comenzando por una obra contemporánea y una del clasicismo más brillante.

72659_10151288288157960_1556530338_nLa Orquesta entró al escenario sin un recibimiento del público. Sólo al entrar Luis Castillo, el director, fue que se escuchó el aplauso.

En fin, el concierto abrió con Trenos de Luis Sandi, una pieza contemplativa de colores muy bonitos para cuerdas, su estructura era muy etérea y casi recordaba por momentos al impresionismo por la armonía que presentaba en ciertos instantes, me dediqué a escucharla, así que no puedo dar muchos detalles visuales más que el fondo negro de mis párpados.

Lo que sucedió luego no sé si fue un error o un acierto. Durante la Sinfonía concertante k.364 de Mozart, una pieza cabal, traté de concentrarme aún más que con la pieza de Sandi.

El primer movimiento era de una dulzura infantil que Mozart jamás desdeñó, por eso es que nos gusta, vaya, nos lleva de la mano.  No obstante, el Moderato fue una prueba de entereza para mí, total que terminé con un dolor de cabeza, mareado y agotado por tratar de seguirla a detalle, pese a que Mozart lo lleva a uno de la mano, pensar que es sencillo no es más que una quimera. El último movimiento de la Sinfonía fue un regreso a la inocencia primera. La interpretación fue  excelente, María y Mikhail Kouznetsov, violín y viola, respectivamente, lucieron totales en sus debidas partes como solistas.  Maravilloso, en una palabra.

Luego del intermedio, el director habló del compositor guanajuatense, Salvador Contreras, de quien están realizando una labor de rescate para dar a conocer su música. Contreras fue originario de Cuerámaro y su música es una muestra muy valiosa de la vanguardia del siglo XX en nuestro país. Las dos piezas dodecafónicas, esto es, que usa el total de la escala cromática para su elaboración, los doce tonos, aseguró Castillo que eran de una dificultad técnica endiablada. Para mí resultaron muy agradables y bellas, la tensión, siempre me ha parecido, es la virtud de la música contemporánea, lo mantiene a uno expectante.

529777_10151288289142960_514704556_nPara finalizar se presentó la Sinfonía en Mi bemol mayor op. 18 no.1 de Johann Christian Bach; debo decir que cuando me enteré del concierto el programa sólo decía Bach, a secas, así que supuse que se trataba de Johann Sebastian, naturalmente, por quien tengo un gusto desmedido e inquietante. La obra no obstante es excelente, muestra de un clasicismo incipiente que le tocó a los hijos de Bach apuntalar con la imponente herencia de su padre, cosa nada fácil, pero que llevaron a cabo de manera consistente. También sé poco de Johann Christian, pero su composición me pareció muy bella en sus tres movimientos que se llevaron una muy prolongada ovación que obligó al director a regresar en tres ocasiones al escenario, la última de las cuales vino acompañada de un Encore de la última sección de la sinfonía. La orquesta recibió a su tiempo los aplausos totalmente merecidos en conjunto y por secciones. Una excelente noche y un buen inicio de temporada para el Fórum en este 2013.

Texto: Adrián García
Imágenes: Varias web

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