Disonancia

Por el gusto de hacer, ver y sentir diferente

Hermanos y hermanas gays…

“Si una bala entrase en mi cerebro, dejen que esa bala

 destruya cada closet del mundo…”, Harvey Milk.

¿Gay? ¿Homosexual?, el título es lo de menos… Pongamos en un punto de partida a un asesino, y del otro lado a un hombre que siente atracción por otro hombre. Los dos empiezan a correr en medio de una enorme multitud que conoce sus historias, los observa, los señala y los juzga. Un escupitajo vuela estrepitosamente por los aires, tiene un destino muy claro, la cara del homosexual.

Es tan increíble como los siglos pasan, y a las personas les ha costado demasiado abandonar el pensamiento “tradicional”. Nacen y una idea es incubada en sus mentes, mentes que se arriesgan muy poco por buscar sus propias respuestas. Estoy convencido de que ninguna forma de pensar es nuestra. ¿Seremos libres al enjuiciar un estilo de vida?…

El poeta Arthur Rimbaud, que se enfrentó en su tiempo a duras críticas por su romance con Paul Verlaine, decía que “La moral es la debilidad del cerebro”, y desde ese momento han pasado más de 100 años. La situación no ha cambiado mucho, la moral sigue coartando a aquella ansiada libertad, la libertad de amar a quien te plazca, porque es amor al fin de cuentas. “Retorcido” dirían algunos.

“Lo que inquieta a los hombres no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas”, Epicteto de Frigi.

La cantante pop Madonna, uno de los símbolos representativos de la comunidad LGBT (Lésbico gay bisexual transexual) decía a principio de los 90’s que pobre era aquel hombre cuyos placeres dependían del permiso de otro. ¿Poner a opinión de los demás lo que hagas de tu vida? ¿Moralizar si está bien o no? ¿Estar a favor o en contra de los matrimonios, adopciones por personas del mismo sexo?… Dicen que la libertad individual termina donde empieza la del otro, ¿entonces por qué meter la “cuchara” en lo que hace el vecino?

¡Es que eso es una enfermedad! me contestarían. Pues sí es así, que todos los homosexuales no asistan a trabajar, ¡qué se reporten enfermos!; -”Hola, no puedo trabajar hoy. Sigo siendo marica” (Robin Tyler)… Cuantas personas con estas preferencias ocupan puestos importantes, trabajan como cualquiera, compran, celebran y no causan ningún daño a nadie. La cuestión es que ser gay no te hace menos, ni te hace más, ser heterosexual tampoco, era algo que Sigmund Freud declaraba. Cierto, y ante cualquier peculiaridad debería ser así. Pero nos falta mucho para entender que el mundo es tan grande, y tal vez seremos únicos, más no irremplazables.

Al principio de este texto, hablaba de un asesino y un homosexual que corren entre una multitud, una multitud juiciosa: “La humanidad tiene una doble moral, una que predica y no practica, y otra que practica y no predica”, palabras de Bertrand Russell. Es pues, la doble moral la acusación principal a aquellos que declaran que está bien, que no, y que casi siempre, no ven en su propio ejemplo dicha moralidad. A veces considerando que es más natural ser asesino, que gay.

“No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así”, Shakespeare.

Este invariablemente será un asunto de “buenas costumbres”, de quitarnos el pensamiento tatuado en nuestras mentes por siglos. Bien decía Giuseppe Mazzini que “el verdadero instrumento del progreso radica en el factor moral”, y la libertad sexual es uno de esos progresos interminables, de “granito en granito” como en un reloj de arena.

¡Eres bien joto! ¡Marica! ¡Puñal! recitan como un insulto los hombres heterosexuales, acompañado de ademanes que van mas con un estereotipo. Pero no sólo lo hacen con los gays, también usan estos títulos para demostrarse más viriles, “machos” en comparación a sus amigos. “Para muchos hombres, el solo hecho de no ser homosexual es garantía de masculinidad” (Elizabeth Badinter), y no, una persona con estas preferencias no es menos hombre que los que gustan de las mujeres. No, en ningún sentido. ¿Qué será realmente un hombre?…

Tampoco es que los homosexuales sean tan DIFERENTES a las personas, esa es otra traba. Mario Meili sostiene que reconocer a los “diferentes” el derecho a vivir precisamente como diferentes, es reconocerles el derecho a vivir en la marginación… Eso duele, y me recuerda a las típicas palabras de político, de crear un país incluyente y sin divergencias. Difícil para ellos que ni se esfuerzan, pero aún más complicado para nosotros que no lo practicamos, ni reflexionamos.

Es que “la mente humana es incapaz de inventar nuevos valores, ni siquiera un nuevo color primario” (Clive Staples Lewis). Eso me remonta a una de las organizaciones más “viejas” en el mundo, la Iglesia Católica. Famosa por señalar a los homosexuales, a bodas que son “anti natura”, defender que la familia sólo se concibe entre un hombre y una mujer. Ser gay, es una aberración.

Desalienta que a 2012 años del nacimiento de Jesús, el Papa emérito Benedicto XVI declare: “Las tendencias de disolución del matrimonio, hasta el pseudomatrimonio entre personas del mismo sexo, son expresión de una libertad anárquica, que se presenta injustamente como verdadera liberación del ser humano…”, y desalienta porque es parte de una tradición milenaria, olvidando aquella primicia que la Biblia emite para los Católicos; “ámense los unos a los otros, como yo los he amado”, Juan 15: 12.

Estamos en tiempos de cambios, muy importantes. Depende de que tanto nos ocupemos en ser más nosotros, y menos perseguidores de los otros. Al fin de cuentas “la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad. Lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación” (Simone De Beauvoir). Esa es la libertad que yo defiendo…

Otras frases que no fueron incluidas:

–        “El hombre nació libre, pero está encadenado por todas partes”, Jean-Jacques Rousseau.

–        “Si te sujetas a la naturaleza, nunca serás pobre. Si te sujetas a la opinión, nunca serás rico”, Lucio Anneo Séneca.

–        “Ama si quieres influir”, Doménico Cieri Estrada.

–        “Mi sexualidad es mi propia sexualidad. No le pertenece a nadie. No al gobierno, no a mi hermano, mi hermana, mi familia”, Ashraf Zanati.

–        “Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste”, Chavela Vargas.

Texto: Jahn Ramírez

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Un comentario el “Hermanos y hermanas gays…

  1. Pillín
    julio 13, 2013

    Reblogueó esto en pillinadas.

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